¿Cambiarán las reglas del juego inmobiliario en EE.UU.?
Mercado inmobiliario en EE.UU.: Trump, inversionistas institucionales y Nueva York
El mercado inmobiliario en Estados Unidos vuelve a estar en el centro del debate público. Durante un reciente live de Fraccional analizamos dos noticias clave que reflejan las tensiones actuales entre política, inversión inmobiliaria y acceso a la vivienda: las declaraciones de Donald Trump sobre limitar la compra de viviendas por parte de inversionistas institucionales y las propuestas del nuevo alcalde de Nueva York para controlar el precio de la vivienda.
Trump y la posible prohibición a los inversionistas institucionales
Donald Trump planteó la idea de prohibir que inversionistas institucionales compren viviendas unifamiliares en Estados Unidos, argumentando que esta práctica ha contribuido a que el sueño de la casa propia sea cada vez más inalcanzable. El foco de la crítica está en grandes fondos que han comprado viviendas en masa, especialmente en estados del Sunbelt, presionando los precios al alza en ciertos barrios.
Si bien este fenómeno existe y puede afectar mercados locales, su impacto a nivel país es acotado. Los inversionistas institucionales representan cerca del 2% de la demanda total, por lo que difícilmente explican por sí solos la crisis de acceso a la vivienda. Desde una mirada estructural, el encarecimiento de las propiedades responde principalmente a la concentración de oportunidades en ciertas ciudades, la inflación y un sistema de financiamiento hipotecario altamente apalancado.
En este contexto, una prohibición generalizada podría generar más incertidumbre que soluciones reales, afectando la confianza en las reglas del mercado inmobiliario sin resolver el problema de fondo.
Nueva York y el control del precio de la vivienda
En paralelo, Nueva York enfrenta su propio debate inmobiliario tras la llegada de un nuevo alcalde con una postura política más intervencionista. La ciudad ya cuenta con controles de renta que, aunque buscan proteger a los arrendatarios, han generado efectos adversos como deterioro del stock habitacional y una alta cantidad de departamentos vacíos.
La nueva propuesta apunta a profundizar la regulación, avanzando hacia un modelo donde el arriendo esté vinculado al ingreso de cada persona. Sin embargo, este tipo de medidas suele desincentivar la oferta, empujar a residentes de mayores ingresos fuera de la ciudad y reducir el dinamismo económico, lo que termina agravando la escasez de vivienda.
Un dilema sin soluciones simples
Tanto las propuestas de Trump como las de Nueva York reflejan un dilema central del mercado inmobiliario: mejorar el acceso a la vivienda sin destruir el valor del principal activo de millones de propietarios. Intervenir los precios puede aliviar tensiones en el corto plazo, pero si no se acompaña de un aumento real de la oferta habitacional y de procesos de construcción más eficientes, los problemas tienden a repetirse.
Conclusión
El debate sobre el acceso a la vivienda en Estados Unidos seguirá marcado por propuestas políticas de alto impacto mediático. Para inversionistas y ciudadanos, la clave está en mirar más allá del ruido y entender los fundamentos estructurales del mercado inmobiliario. Sin más viviendas y sin reglas claras y estables, ninguna prohibición ni control de precios logrará resolver un problema que es, por naturaleza, de largo plazo.


